Clínica Clofan

¡Bienvenido a la Clínica Oftalmológica de Antioquia - Clofán!

PREGUNTAS FRECUENTES

Sobre Cirugía Refractiva

El ojo es como una cámara que capta las imágenes a través de un sistema de lentes y las enfoca en la retina que es la capa posterior del ojo con fibras nerviosas que se estimula para de ahí llevarlas al cerebro, esa capacidad de los lentes de dirigir los rayos a la retina se llama “refracción”. Existen diferencias en el tamaño de los ojos y en la curvatura de los lentes de cada persona, y que pueden ser dinámicos en el tiempo. Todo esto genera los TRASTORNOS DE REFRACCIÓN, que no se consideran enfermedad ocular sino deficiencia de los lentes del ojo en la capacidad para enfocar en la retina. La miopía es uno de los trastornos de refracción. Tiene un factor hereditario de base. Generalmente se manifiesta hacia la adolescencia y tiende a progresar aproximadamente hasta los 21 años que es cuando se va estabilizando en la mayoría de los casos. La persona con miopía no logra ver adecuadamente los objetos lejanos debido a que el lugar del foco en el ojo está por delante de la retina, sin embargo, al acercar los objetos el foco se va desplazando hacia atrás hasta llegar a la retina logrando enfocar adecuadamente. Es por esto que comúnmente se dice que el miope “es corto de vista”.

La hipermetropía es otro de los trastornos de refracción, también con componente hereditario, en el que el lugar del foco de los lentes del ojo está por detrás de la retina, lo que induciría un desenfoque, por lo tanto el ojo debe ajustar la forma de uno de sus lentes, el cristalino, para poder acercar la imagen a la retina (se llama acomodación). Cuando el objeto está cerca, el foco se aleja aún más de la retina y por tanto el cristalino tiene que aumentar más aún esa acomodación. Así que una persona con hipermetropía puede sentir que logra ver bien de lejos e incluso de cerca, pero presenta fatiga visual. Comúnmente se conoce como “mucha luz en los ojos”. Los niños, por tener aún los ojos pequeños, suelen tener una hipermetropía leve que va disminuyendo con el crecimiento y no requiere uso de gafas, pero si la hipermetropía es alta, hay síntomas de fatiga visual o hay mucha diferencia entre un ojo y otro, se debe corregir tempranamente para que se desarrolle adecuadamente la visión.
El astigmatismo es otro defecto de refracción en el que los lentes del ojo no son regulares sino que presentan una mayor curvatura en uno de sus ejes produciendo una distorsión en la visión de las imágenes con fatiga visual en los casos menores hasta mala visión tanto lejana como cercana en los defectos mayores. Se presenta a cualquier edad y tiende a ser estable, cuando el astigmatismo progresa más de lo esperado se debe sospechar queratocono que es un adelgazamiento de la córnea y ésta se va deformando tomando el aspecto de un cono.

Los defectos refractivos tradicionalmente se han tratado con correcciones ópticas como gafas o lentes de contacto. Desde hace muchos años se observó que al cambiar la forma de la córnea, que es el primer lente del ojo, se podía mejorar el defecto refractivo y la visión. En la actualidad el método quirúrgico más usado con este fin es con un láser que logra producir los cambios programados en la córnea. Para que este procedimiento funcione se deben respetar los límites estipulados ya que la corrección de defectos muy grandes puede inducir un gran adelgazamiento de la córnea y es ideal realizarlo en mayores de 21 años que es cuando se van  estabilizando los defectos al detenerse el crecimiento del ojo. 

Cuando la córnea es muy delgada o cuando el defecto es muy grande, existen otros procedimientos que se deben analizar en cada caso, como unos anillos que se introducen en el interior de la córnea para darle estabilidad y el uso de unos lentes dentro del ojo, sin necesidad de hacer cirugía de catarata o realizándola de una vez si es necesario.

Los defectos refractivos tradicionalmente se han tratado con correcciones ópticas como gafas o lentes de contacto. Desde hace muchos años se observó que al cambiar la forma de la córnea, que es el primer lente del ojo, se podía mejorar el defecto refractivo y la visión. En la actualidad el método quirúrgico más usado con este fin es con un láser que logra producir los cambios programados en la córnea. Para que este procedimiento funcione se deben respetar los límites estipulados ya que la corrección de defectos muy grandes puede inducir un gran adelgazamiento de la córnea y es ideal realizarlo en mayores de 21 años que es cuando se van  estabilizando los defectos al detenerse el crecimiento del ojo. 

Cuando la córnea es muy delgada o cuando el defecto es muy grande, existen otros procedimientos que se deben analizar en cada caso, como unos anillos que se introducen en el interior de la córnea para darle estabilidad y el uso de unos lentes dentro del ojo, sin necesidad de hacer cirugía de catarata o realizándola de una vez si es necesario.

Se considera que si la cirugía se realiza cuando el defecto refractivo está estable y dentro de los rangos permitidos, el resultado puede permanecer sin cambios por muchos años, sin embargo es muy variable la evolución en todas las personas y se ha visto con más frecuencia las regresiones en la hipermetropía. También hay que considerar que el ojo no es estático y con el tiempo se pueden presentar nuevos defectos que podrían requerir de nuevo el uso de gafas u otra corrección óptica.

preguntas generales

Oftalmología es una especialidad médica con énfasis en la parte orgánica y las enfermedades del ojo. El oftalmólogo diagnostica y trata, ya sea con medicamentos o por medio de cirugía, las enfermedades visuales. El oftalmólogo también puede enviar gafas o lentes de contacto, aunque ese no es su principal campo de acción. 

La Optometría es una profesión que se dedica al estudio y tratamiento de las alteraciones funcionales del ojo. La corrección de los defectos refractivos con gafas o lentes de contacto, las terapias o ejercicios de ortóptica, las ayudas de baja visión y la adaptación de prótesis oculares son del campo de la optometría.

  • ¿Qué se hace en ambas consultas?

Tienen algunos aspectos comunes en la consulta, sin embargo: 

En la consulta de Oftalmología se mide la capacidad visual y se establece si el paciente requiere de algún tratamiento médico o necesita cirugía.

En Optometría se mide la capacidad visual y se orienta el manejo hacia la recuperación visual con lentes o terapias siempre que sea posible.

En los casos de pacientes con pupila pequeña o cuando hay catarata es necesario dilatar la pupila pues el equipo no puede tomar correctamente las imágenes de las estructuras posteriores del ojo (retina, nervio óptico). También en algunos casos cuando el médico necesita tener un campo más amplio de análisis dentro del ojo. 

Si las condiciones del ojo permiten visualizar bien las estructuras oculares, no es necesario dilatar.  Esto es posible especialmente en personas jóvenes o que no tengan catarata. 

Desde 4 hasta 24 horas dependiendo del tipo y número de gotas que le han aplicado. En promedio dura entre 6 a 8 horas.

Sí, porque la persona con la pupila dilatada pierde la capacidad de enfoque especialmente de cerca, tiene marcada molestia a la luz y no puede realizar actividades de precisión visual.

Sobre Blefaroplastia

Los párpados son unas estructuras que sirven para proteger los ojos y que contribuyen en su lubricación para que permanezcan con brillo y confort visual. Tienen una piel muy delgada y unas capas que sostienen la grasa que rodea el ojo para amortiguarlo. Con los años, estas estructuras de sostén de los párpados van perdiendo su elasticidad normal y permiten que la piel se empiece a colgar y las bolsas de grasa se hacen más prominentes. Existe un factor familiar predisponente que contribuye a que estas alteraciones se presenten más temprano. Es lo que llamamos “dermatochalasis”

Es un procedimiento en el que se reseca la piel sobrante y se extraen las bolsas redundantes de grasa. Se puede realizar en los párpados superiores y/o inferiores y se diseña específicamente para cada paciente. En la evaluación preoperatoria se deben tener en cuenta muchos aspectos:

– Condiciones generales del paciente

– Textura de la piel

– Cantidad de piel y grasa que se debe resecar

– Elasticidad de los tejidos

– Características de los músculos de los párpados

– Líneas de expresión

– Posición de las cejas

– Forma y tamaño de los ojos y su relación con las estructuras y huesos de la órbita

– Cicatrices previas

– Asimetrías, cantidad y calidad de lágrimas para lubricar los ojos

– Presencia de trastornos inflamatorios de los párpados

– Otras enfermedades oculares

Simultáneamente se pueden corregir alteraciones en la posición de los párpados, como por ejemplo ptosis palpebral (párpados superiores caídos o descendidos), ectropión (párpados girados hacia afuera), entropión (párpados girados hacia adentro, dejando las pestañas en contacto con el ojo); además se puede hacer reposicionamiento de cejas caídas, lo que mejorará más la forma y posición final de los párpados.

En general se prefiere no combinar con cirugía de los ojos debido a que los abordajes son diferentes y es posible que al realizar la blefaroplastia se produzca algún daño de la otra cirugía, además puede aumentar el riesgo de infecciones postoperatorias.

Como preparación antes de la cirugía se recomienda llegar en buenas condiciones generales, sin infecciones, adecuado control de enfermedades sistémicas que estén en tratamiento, brindar información completa sobre el estado de salud, alergias y los medicamentos que está consumiendo, incluso si son naturistas o nutricionales, evitar el consumo de medicamentos que alteran la coagulación como ácido acetil salicílico (aspirina), gingko biloba, vitamina E, omega 3 – 6. Se deben seguir las indicaciones específicas determinadas por el cirujano.
En el postoperatorio quedan los párpados hinchados y con morados, algunos pacientes más que otros. Se recomienda aplicar compresas heladas los primeros días para controlar un nuevo sangrado que aumente los morados, luego se cambia a compresas tibias que permiten la reabsorción de los edemas, éstas se pueden continuar durante el tiempo que exista algo de hinchazón. En general es recomendable guardar un reposo relativo durante al menos 15 días. La mayoría de los pacientes van a sentir mala lubricación de sus ojos por alteración en el parpadeo, por tanto recomiendo usar suplementos de lágrimas naturales durante el tiempo que el paciente lo requiera. En general no se considera prudente ir a piscinas, mar o zonas húmedas durante al menos un mes, también evitar exponerse a polvo o factores contaminantes. No hay contraindicación para leer o trabajar en computador, se sugiere realizarlo según tolerancia. Es importante tener en cuenta que los edemas solo se reabsorben completamente y hay reorganización de las estructuras (maduración de las cicatrices) aproximadamente a los 6 meses, por tanto se considera que es el momento de hablar de un resultado definitivo y decidir si se requiere hacer una nueva intervención.
La piel de los párpados es de las más delgadas del organismo, casi no tiene tejido graso para permitir su movilidad. Debido a eso tiende a cicatrizar muy bien, es muy poco frecuente que se presenten cicatrices queloides o gruesas, especialmente en incisiones quirúrgicas bien realizadas y que siguen las líneas normales de tensión de la piel. En ocasiones se puede abrir la cicatriz en la parte más exterior de los párpados y puede quedar una cicatriz un poco más amplia.
En general se considera que son cirugías de bajo riesgo, pero como en todo procedimiento se pueden presentar complicaciones o efectos indeseados. Hay que tener en cuenta que las condiciones generales del paciente pueden propiciar la aparición de algunas de esas complicaciones, como por ejemplo la hipertensión, la diabetes, el consumo de cigarrillo, los trastornos de coagulación, problemas nutricionales, etc. Las principales complicaciones que hay que tener en cuenta son: Infección, de muy rara aparición y que generalmente responden bien al tratamiento antibiótico. Hematomas, especialmente en pacientes con problemas de coagulación. Se pueden presentar en las capas superficiales de los párpados o profundos en la órbita donde pueden llegar a comprimir el nervio óptico afectando la visión y constituyéndose en una urgencia de manejo quirúrgico inmediato. Exceso en la corrección, con el riesgo de dejar la córnea expuesta, conalteración en su lubricación y posibilidad de desarrollar úlceras.  En los párpados inferiores se puede manifestar con eversión del párpado, que produce lagrimeo e irritación ocular. Corrección incompleta del defecto, que puede requerir reintervención quirúrgica en el momento que el cirujano considere más adecuado. Trastornos de cicatrización, como infecciones localizadas, que se abra la herida, que se formen quistes o pliegues inesperados; todas éstas requieren el manejo adecuado del especialista.
La ptosis palpebral consiste en un descenso en la posición del párpado superior, en algunos casos llegando a ocluir el eje visual, por lo que el paciente debe hacer un esfuerzo levantando las cejas para poder ver mejor. Se puede presentar uni o bilateral y tiene muchas causas, sean congénitas o adquiridas. En todas hay una alteración en la función del músculo elevador del párpado. El procedimiento puede variar de acuerdo al grado de descenso del párpado, a la intensidad de debilidad del músculo, a la presencia de otras alteraciones asociadas. En general lo que se busca es levantar la posición del párpado hasta el punto donde sea adecuadamente funcional para cada caso y que en cuanto sea posible mantenga protegida la córnea. Es importante resaltar que en la mayoría de los postoperatorios no habrá un descenso completo del párpado en la mirada abajo, ni cierre completo del ojo, por lo que se debe reforzar aún más la lubricación ocular.
Esta situación se llama “Ectropion”, que es la eversión de los párpados inferiores, es muy raro que suceda en los superiores; se puede presentar en diferentes grados, desde casi imperceptible que se detecta en el examen clínico, hasta totalmente evertidos, con exposición de la conjuntiva, la que se inflama y endurece. La forma congénita es muy rara y asociada a otras anomalías físicas. La mayoría se presentan con la edad por debilidad de los tejidos que hacen de soporte en los párpados, o en casos de parálisis del nervio facial que es el que se encarga de la movilidad de los músculos de los párpados y la cara. Hay otros casos que se presentan por cicatrices o acortamiento de la piel.
El lagrimeo o “Epífora” se puede presentar por exceso de producción de lágrimas o por problemas en la evacuación de ellas. Las lágrimas se producen constantemente en unas glándulas localizadas en el fondo de los párpados y se mezcla con otras sustancias producidas por otras estructuras para darle una consistencia adecuada que mantiene brillantes las estructuras superficiales del ojo; con el parpadeo se difunde la lágrima por la superficie ocular, lubricándola, y una parte se evaporará y el resto sale por los conductos lagrimales que están localizados en la porción interna de los párpados y desembocan en la nariz. Cuando una persona presenta lagrimeo espontáneo, sin asociarse a ningún malestar ocular, aunque con frecuencia presentan secreción, la primera causa probable es una obstrucción de las vías lagrimales, el examen tratará de identificar el nivel de la obstrucción y con base en eso se decidirá el plan quirúrgico.  Pero si además del lagrimeo hay fastidio e irritación en el ojo, es probable que exista un proceso irritativo de la superficie ocular que está generando un fenómeno reflejo para producir más lágrimas como defensa,  uriosamente esto se observa con mucha frecuencia en los pacientes que sufren de “ojo seco” y el tratamiento es con colirios de lágrimas naturales. Existen otras causas como debilidad de las estructuras del párpado que no permiten realizar un adecuado bombeo de la lágrima. Pero quedarán muchos pacientes sin un diagnóstico claro.
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